jueves, 18 de abril de 2024

Las pruebas


 

    El momento en el que comienzan las pruebas para la estadificación del linfoma es cuando, en mi opinión, empiezas a ser consciente de la enfermedad. Y cuando empieza el infierno en el que te sumerges. Yo, afortunadamente, fui acompañado a todas las pruebas. No quiero ni pensar en el sufrimiento de la gente que tiene que afrontar todo este proceso solo. Ahora qué soy voluntario de la Asociación Española contra el Cancer AECC me puedo hacer una idea.        
    Empezamos con el dia de la biopsia. Es una de las primeras pruebas, cuando los nervios estan a flor de piel. Todavía cuando lo recuerdo se me pone la carne de gallina. Llegas a un sotano bastante oscuro y frio donde tienes que esperar a que te llamen. Se respira un ambiente tenso porque muchos de los que estamos en ese sotano vamos por la misma causa. Te sientas, te levantas, das un paseo, te sudan las manos, te entran sudores frios, nervios desbocados,.... Muchas sensaciones que intento explicar y que alguién qué no esté o halla estado en esta situación dificilmente lo entendera. Mi mujer intenta calmar, pero los nervios del paciente son casi los mismos que los de la pareja o acompañante.

  

   Cuando te llaman para entrar a la sala de biopsias te cuesta levantarte de la silla, parece que estas pegado a ella. Te sudan las manos y solo tienes ganas de salir corriendo. Te levantas de la silla y con pereza entras en la sala. La enfermera/o y el radiólogo te están esperando y te intentan calmar. Te quitas la ropa y te pones una bata para seguido tumbarte en la camilla. Ya no hay vuelta atrás. Con los nervios desbocados ya no te salen ni las palabras, aunque te intentan calmar, tienes una tensión en el cuerpo que es difícil que pase desapercibido.



    Primero te inyectan una anestesia local y luego, mientras debaten con que aguja te van hacer la prueba, quieres que todo esto termine lo antes posible. Llega el momento. El radiólogo con una especie de pistola te inserta la aguja y mediante un ecografo la dirige hasta el tumor. Cuando toma la muestra es una sensación un poco desagradable, pero vas tranquilizandote y perdiendo el miedo provocado por lo desconocido. Cuando toma las muestras, el ruido es como si disparasen una escopeta de perdigones. Listo. Me voy para casa. Que ganas de irme. Casi siempre que sales de una prueba relacionada con el cáncer te desean suerte. Por que será.
    Ahora toca esperar a los resultados. Un infierno. La cabeza no para de pensar y pensar, siempre se pone en lo peor (será terminal, cuantos años me quedaran, que va a pasar con mi familia,...). Y aunque siempre te dicen que no navegues por internet para buscar información, una gran mayoría de los pacientes que tenemos cáncer caemos en la tentación y buscamos. Además cuando buscamos, por lo menos en mi caso, no te fijas en comentarios positivos, en gente que ha sobrevivido, en nuevos avances médicos, sino en estadísticas negativas, en gente que ha muerto o que lo están pasando realmente mal.


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