miércoles, 22 de mayo de 2024

La Recaída

    El último ciclo de quimioterapia fue en Diciembre de 2021 y rápidamente intenté volver a una relativa normalidad. Todavía quedaban rastros evidentes de mi paso por quimioterapia. Un cansancio extremo, una uña del pie totalmente negra, inflado como un globo por la cortisona, palidez y molestias digestivas. Pero lo pero erá psicológicamente. Estaba estancado y no era capaz de superar la situación, día y noche pensando en la futura recaída y no era capaz de salir de ése bucle. 

Empecé a trabajar. Ni quería ni tenía ganas pero no me quedaba otra solución. Los días se me hacían eternos metido en ese "zulo". Creo qué esos días fueron lo más parecido a vivir en el infierno. Todo el mundo queriéndote ayudar pero sin saber como. Normal, es una situación difícil  para todo el mundo. A su vez, todos diciendote qué era lo mejor para ti y diciendote haz esto o haz aquello. Se sumaba a la enfermedad la presión por hacer feliz a todos menos a mi mismo. Horrible. Sin duda fue mi peor momento de la enfermedad. No quería seguir trabajando en aquello, pero no sabía cómo dejarlo. Y los miedos me invadían.                                                                                                                                                         
Físicamente algo no iba bien. No me encontraba nada bien. Intentaba volver a mi nueva normalidad, pero no era capaz. En febrero de 2022 aparece un nuevo bulto en el abdomen. Horror. Joder. Otra vez a pasar por toda la mierda esta. Hay qué biopsar. Otra vez la puta pistola. Y como esta en el abdomen y hay más riesgo de sangrado hay que ingresar unas horas después de la biopsia. Se paraliza el tratamiento de inmunoterapia pensando en que podía tratarse de una nueva recaída. Joder. Tan pronto no. Desde el principio entendimos la enfermedad, en que consistía, pero no pensábamos qué sería tan pronto la primera recaída.
Volvemos a ese tunel angosto, frío y oscuro para hacer la biopsia. Suda otra vez todo el cuerpo. Es la hora. Pasamos a la camilla y seguido al pequeño quirófano donde me harían la biopsia. Intentan tranquilizarte pero es imposible. Anestesia y tres disparos y fuera. Ya esta. Seguido al hospital de día a descansar unas horas. Hay sigues viendo como se degenera el cuerpo humano en su máxima expresión. Que tristeza se respira en esa sala. Me quiero ir ya a casa y pensar qué todo es una pesadilla.
Ya en cas, queda darle vueltas y vueltas a la cabeza experando los resultados. Es increible las muchas cosas que llegas a pensar. Intentas ser positivo, pero una persona como yo que nunca ha sido muy positivo es difícil el cambio. Y menos en una situación tan dura como está.
Ya estan los resultados de la biopsia. Falsa alarma. Necrosis grasa, Supongo que daños colaterales de la enfermedad. Continuamos con la inmunoterapia. Tres horas cada dos meses y menos efectos secundarios. No es nada comparado con lo qué hemos pasado. Pero seguimos en la misma sala de quimioterapia que no me gusta nada. Y continuamos con esta mierda de vida. Pero algo sientes qué no va bien.

 Aunque sea sólo un susto y todo este aparentemente bien, sigues pensando en lo mismo, en qué tarde o temprano llegara la recaída y no sabes hasta cuándo aguantara tú cuerpo con tantos tratamientos. Y si un día pensaras qué ya no merece la pena continuar y dicidimos no medicarme más y qué acabé todo lo antes posible. Y descansar. Un descanso eterno qué algunos nos hemos ganado. Un dormir infinito. Puede parecer egoísta por mi parte. Lo acepto.

    En junio de ése mismo año nuevo ingreso. No me encuentro bien. Dolor en abdomen. Acudo a urgencias y ante algo anómalo en las pruebas qué me realizan, la médica de guardia decide ingresarme. Lo qué faltaba. Qué lágrimas se me caían. Como un niño pequeño. Y a los días siguientes empiezan una retahíla de pruebas. Gastroscopia, Pet, Tac, analíticas y pruebas Covid. Joder acaban conmigo. No me queda más sangre. Después de esos 11 días malas noticias. Llegó lo que no queriamos qué llegara. La temida recaída. A vovler a empezar con todo. Qué horror. No puede ser verdad. Vuelven la tristeza, la deseperación, las lágrimas y la incredulidad a casa.










 

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